Buenaventura expone en El Pósito de Loja algunos de sus últimos proyectos bajo el título «Diseño, territorio, reflexión»

En raras ocasiones sucede que aquello que motiva una exposición se hace visible con claridad ante los ojos de los espectadores. Sin embargo, durante la inauguración de la exposición de Buenaventura en Loja tuvo lugar ese momento que hizo visible el porqué de esa muestra en ese preciso lugar.

¿Por qué llevar a cabo una exhibición de los últimos trabajos del estudio de diseño lojeño en una sala a escasos metros de su propia sede? Buenaventura ha tenido y tiene como clientes a diversas empresas de la localidad y alrededores, donde ya son conocidos. ¿Pero hasta qué punto son de verdad conocidos por sus convecinos?

El objetivo de Buenaventura desde hace años es una apuesta difícil: convertirse en un estudio de diseño de referencia a nivel nacional, con una identidad propia muy marcada y con proyección internacional, y todo ello sin salir de su pueblo, de sus raíces, de su entorno geográfico y emocional. Y lo han conseguido.

Y la feliz paradoja es que lo han conseguido, no a pesar de haber permanecido en Loja, sino gracias a haber permanecido en Loja. Lo que en un principio podría parecer un obstáculo, se ha convertido en uno de sus principales puntos fuertes: un estudio de diseño al más alto nivel, que realiza proyectos en lugares como Arabia Saudí, Argentina o Estados Unidos sin salir del Poniente Granadino.

La exposición que tiene lugar estos días es, en realidad, un acto de agradecimiento a sus vecinos y vecinas; una manera de decirles que lo que han conseguido también se lo deben a ellos, a todas las personas que conforman la sociedad en la que se integra el estudio y que lo dota de una identidad singular que le hace ser lo que es, un estudio de diseño local y cosmopolita, andaluz y global.

Y ese acto de agradecimiento que alienta la exposición, ese raro momento esclarecedor, se hizo patente, la tarde de la inauguración, cuando los responsables del estudio ofrecieron al público que llenaba las salas de El Pósito un recorrido por las diferentes piezas expuestas pertenecientes a proyectos recientes de Buenaventura y aquello se convirtió en el mejor modo de explicar los entresijos del diseño a un público formado en su mayoría por personas ajenas al oficio. Hubo caras de asombro ante algunas de las explicaciones y surgieron esas sorprendentes preguntas que suele formular quien ignora por completo algo, pero se muestra genuinamente interesado por aprender.

«Diseño, territorio, reflexión»

La muestra, titulada «Diseño, territorio, reflexión», se articula en tres grandes áreas que definen el enfoque del diseño del estudio: branding tipográfico, capa ilustrada e imagen de producto. Esta visión se concreta en una selección de proyectos realizados durante los últimos años tanto en el ámbito nacional como internacional.

La tipografía a medida es uno de los ejes esenciales de Buenaventura y supone un elemento estructural esencial en los proyectos de branding desarrollados recientemente por el estudio. La capa ilustrada, a su vez, potencia y expande la narración visual mediante piezas gráficas que aúnan lenguajes artísticos y de diseño. Por último, la imagen de producto, materialización de la narrativa visual mediante la concepción del objeto como vehículo de exaltación del producto. Tres vértices de una misma visión, entrelazados estrechamente y en constante diálogo entre sí.

Todas las piezas expuestas están acompañadas de cartelas con profusas explicaciones y un código QR que redirige a la web del estudio donde cada proyecto es pormenorizado. Cada proyecto se muestra mediante distintas piezas de gran tamaño, como los engranajes de un preciso sistema de comunicación visual.

Sin embargo, el medio expositivo permite contemplar cada pieza como una obra autónoma e individual, independiente del sistema para el que fue concebida, y ello nos brinda la oportunidad de deleitarnos ante formas que desprenden belleza por sí mismas y que, por tanto, no requieren más explicación que el placer de la contemplación.

A su vez, las piezas gráficas están expuestas sin enmarcar, en crudo, lo que permite apreciar de manera muy directa las texturas de la tinta y el papel, lo que aumenta la sensación de contemplar lo que casi nunca se tiene oportunidad de apreciar: es como si el proceso creativo por el que pasa todo proyecto de diseño hubiera sido atrapado, congelado, en algunos instantes clave.

Esta dualidad encuentra su inesperado cénit en una pieza que surgió, como una serendipia, casi de modo casual. Se trata de una lámina con las distintas pruebas de impresión serigráfica que se llevaron a cabo durante el proceso de desarrollo de capa ilustrada para el proyecto Raffles Diriyah. El resultado es una abstracción de enorme expresividad que por sí misma podría ser el inicio de algo así como una suite visual.

«Diseño, territorio, reflexión» se podrá visitar hasta el 14 de febrero en el Centro de Iniciativas Culturales El Pósito, en Loja, Granada.

Vicente Ortiz
Redactor creativo

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