Diseño fundamentado, sistematizar la intuición

Para Buenaventura, no hay dos clientes iguales, por tanto, no puede haber dos proyectos iguales; de la relación con cada uno de ellos surge algo único e irrepetible. Sin embargo, para que esto sea así, tienen que existir un proceso creativo que siga unos patrones similares en todas las ocasiones, algo lógico después de tres décadas de oficio: es nuestro propio saber hacer. 
Por eso, desde hace algún tiempo, en Buenaventura perseguimos condensar un método capaz de albergar nuestra concepción del diseño: libre e intuitiva, meticulosa y precisa. 

Tras un intenso periodo de análisis y trabajo en equipo, en el que hemos puesto sobre la mesa todas nuestras ideas sobre la esencia misma del oficio de diseñar, hemos definido y desarrollado el concepto de diseño fundamentado.

Diseño fundamentado

El diseño fundamentado es una categoría creativa en la que cada decisión es fruto de una reflexión consciente de la que se extraen conclusiones basadas en una estrategia global.

El proceso responde, por tanto, a criterios de argumentación y transparencia donde cada paso queda documentado. En él, cada elemento es el resultado de un procedimiento analítico en el que la intuición y la libertad creativa también juega su papel, pero siempre de manera reflexiva. Así, el pensamiento estratégico se convierte en expresión visual.

Metodología del diseño fundamentado

Al igual que las siete notas de la notación musical occidental ofrecen infinidad de variaciones diferentes, los elementos del diseño dan lugar a expresiones visuales de toda índole y estilo. Pero para que pensamiento estratégico y expresión visual confluyan en un todo unívoco y armonioso de fondo y forma, ha de existir una metodología clara y reproducible. Un método que nos indica que no se debe dar ni un paso sin una previa y profunda investigación.

El proceso de diseño comienza con un acto de escucha activa. Una primera toma de contacto para recolectar todos aquellos aspectos que pueden llegar a ser relevantes para el desarrollo posterior del proyecto. Es fundamental analizar el proyecto en su contexto para establecer las líneas maestras de la estrategia a seguir. Es el momento de las preguntas.

Tras este primer contacto, las ideas iniciales se van decantando mediante la reflexión, uno de los mecanismos centrales de la creatividad. La estrategia se va definiendo como resultado de un procedimiento afinado tras años de experiencia en el que entra en juego de manera simbiótica la intuición estética, el pensamiento estratégico y el conocimiento profundo de los principios fundamentales del diseño. 

Una vez definida la estrategia y el concepto o conceptos que la sostendrán se estudian los elementos de diseño que se adecuarán a sus fines. Examinamos el sistema tipográfico, la paleta cromática, el armazón jerárquico y todos aquellos principios visuales que le insuflarán vida, elocuencia y expresividad. 

La belleza es fruto de la funcionalidad y la funcionalidad lo es de la estrategia, es decir, del modo en que las decisiones de diseño se ajustan a los fines para los que fueron concebidas. Pero esto no significa que el proceso finalice en la entrega, pues el diseño cobra todo su sentido al ser implementado en el contexto para el que se pensó.

Si tuviéramos que resumir nuestra manera de concebir el diseño, podríamos hacerlo con tan sólo tres palabras: observación, investigación y reflexión; tres pilares esenciales sobre los que se fundamenta nuestra concepción del diseño. 

El diseño es la estrategia

Por lo tanto, abogamos por el concepto, la profundidad y la idea. Cada decisión de diseño debe responder a un porqué y formar parte de un sistema coherente, elocuente y funcional, y que posea un objetivo establecido al inicio del proceso. 

Nuestro diseño fundamentado nos permite documentar cada paso y justificar cada idea y cada decisión y, de este modo, extraer conclusiones claras. En Buenaventura, cada proyecto es el resultado de un análisis medible y reproducible.

Las fases del proceso. De la teoría a la práctica

Esta base teórica es el suelo donde se sustenta nuestra manera de entender el diseño, pero también cómo nos relacionamos con las personas que requieren nuestros servicios. Cuando un cliente se pone en contacto con Buenaventura, comienza un proceso pautado en el que podemos distinguir con claridad todas sus fases. 

La primera toma de contacto es la fase cero, el primer encuentro, en el que nos conocemos, hablamos y establecemos un primer vínculo, tanto profesional como humano. 

La fase uno es el inicio del proyecto, el comienzo de la inmersión en el mismo, que se inicia con una reunión de trabajo cuyos objetivos son alinear expectativas y sentar las bases del proyecto. Una inmersión encaminada a conocer y entender la marca desde dentro y desde fuera. No hay dato irrelevante; todo suma. Nos adaptamos a los ritmos de nuestros clientes, ya que somos un socio que acompaña el proceso en el que él o ella es protagonista.

Tras la exhaustiva y sistemática recogida de datos de la fase uno, damos comienzo a la fase dos. En este punto del proceso comenzamos a extraer las primeras conclusiones estratégicas, a detectar lo sustancial y por tanto a tomar una dirección clara. En este punto, elaboramos un documento en el que establecemos negro sobre blanco las pautas derivadas de lo aprendido sobre el proceso de inmersión y los posteriores análisis y reflexión.

La tercera fase es la de la conceptualización. Es el momento en que la estrategia va adquiriendo forma; las ideas comienzan a materializarse. Podría decirse que es el momento del diseño, en el que la información, convertida en conocimiento tras un exhaustivo proceso de reflexión, se hace visual.

Tras los posibles caminos mostrados en la fase anterior, se concreta en esta cuarta fase en la presentación de la propuesta creativa. Todo lo visto hasta ahora se hace tangible. 

En la fase cinco, una vez que la propuesta creativa ha sido aprobada, la desarrollamos en toda su extensión y profundidad. El concepto desarrollado se ha convertido en un sistema visual funcional, listo para ser implementado y utilizado por el equipo interno o por el colaborador extremo que la empresa designe. 

Como antes hemos dicho, el proceso no se acaba en la entrega, sino que es a partir de ahora cuando el diseño muestra su razón de ser según el criterio de Buenaventura, esto es, comunicar de manera clara, elocuente y eficaz la esencia y las aspiraciones de la marca.

Ana Moliz
Directora de Arte. Buenaventura

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